lunes, 28 de enero de 2019

Saber esperar.

A un año de ser oficialmente un matrimonio viable para continuar con el proceso de adopción podría contarte tantas cosas sobre mi experiencia al adoptar. Existen durante la espera muchas emociones algunas conocidas por todos y además compartidas, otras escondidas en tu corazón.


Cuando uno decide casarse y está en los planes del matrimonio ser familia, visualizas lleno de ilusiones lo maravilloso que todo será y proyectas tu vida dentro de una burbuja donde todo te será tan fácil y entregado por la vida, porque lo mereces, porque estás enamorado, porque siempre lo soñaste así y porque no hay tiempo ni ganas para pensar que algo podría salir distinto en tus increíbles planes.


Pero como todo en esta aventura, la vida no te da precisamente lo que tú quieres si no lo que necesitas y a mi me ha regalado una experiencia única e increíble pues me ha llevado a conocer y reconocer todas mis emociones, miedos, frustraciones, relaciones, planes, etc.


Después de algunos intentos médicos por obtener un resultado diferente y no conseguirlo, pasar por un dolor tan grande en el corazón al saber que el positivo se escapa de tu vientre, aprender a dejar ir, levantarnos, reconstruirnos y volver a empezar, reforzar nuestro amor como pareja, entender que estamos aquí para disfrutar de la vida como se nos fue entregada, está en nosotros ver el mejor lado de nuestra versión.


Querer ser familia por adopción es nuestra decisión y en un panorama general pensarías que podría ser más sencillo ¿no?; así lo pensé yo cuando iniciamos esta aventura, dentro de mí ya estaba emocionada, me sentía tan cerca de convertirme en mamá confiada en lo fácil que sería todo pues salgo a la calle y veo tantos niños en situación de calle, muchos otros en orfanatos y residencias de asistencia social; pero no, queridos no fue así, en este proceso también hay puertas cerradas y son las primeras que me encontré, lo que me hizo darme cuenta de la falta de información que existe.


Si hay algo que puedo decirte es que si la virtud de la paciencia no te la manejaba muy bien, ahora soy nivel experto, hubo días donde lloré mucho, otros donde ya no quise nada más, donde perdí la esperanza, donde me enojé y me enojé con ganas de dejarlo todo, pero después respiré y busqué dentro de mi lo que más anhelo y entendí que justo eso que no puedo controlar es lo que más tardaría en llegar, pero no porque sea un castigo, no porque sea una lección (aunque tal vez si lo es), no porque no me lo merezca, tarda porque será hecho a la medida, porque es para mí, es para nosotros tan único.


Entonces toqué puertas y me dijeron que no, que lo pensara bien y ya que lo pensara bien regresara, pero que me tomara mi tiempo en volver para ver si era posible y si cumplía con una serie de requisitos indispensables. Claro que no me tome ningún tiempo, pretendí que si, esperé un poquito para no verme desesperada porque pensaba que desde el primer momento ya estábamos siendo evaluados como futuros papás, ya lo teníamos decidido no había nada más que pensar, no fue una decisión arrebatada, fue una decisión tomada desde lo más profundo de nuestro corazón.


Finalmente el listado de requisitos nos fue entregado, parecían sencillos por conseguir, pero son muchos y de un momento a otro entras a una carrera de obstáculos donde tienes que conseguir todo lo antes posible porque si hay fechas de entrega, si hay tiempo límite y todo cuenta. Además de la documentación hay una serie de exámenes, estudios psicológicos, médicos y de trabajo social que te hacen observarte bien, tener conversaciones de pronto incómodas de lo que si y de lo que no quieres como futuro papá. El terapeuta debe tener la tranquilidad que uno realmente está seguro de lo que implica un proceso de adopción, pero esto es como en la vida y en las relaciones, nunca terminas de conocer a nadie, si nosotros que estamos en el camino seguimos sin descifrar del todo el proceso, mírame que todavía vivo mis días en incertidumbre de cuándo será nuestro momento.


La espera es larga, si eres romántico como yo creerías que en no más de 9 meses ya tendrías a tu hijo en brazos, claro porque desde que inicias el proceso lo visualizas como tu “embarazo” y quieres que todo sea bonito, que todo fluya y sea perfecto; pero hay preguntas que no se le hacen a una embarazada que a ti como futuro papá por adopción si se te hacen, te aseguro que jamás las pensaste y ciertamente fueron opacando mi romanticismo para montarme en la realidad de nuestra situación, porque es duro, ¿qué tan duro? Dime tú que responderías si te preguntan si quieres saber sobre la mamá biológica de tu hijo, ¿quieres conocer su historia?, ¿le contarás a tu futuro hijo sobre ella?, estarías dispuesto a recibir a tu hijo si tiene hermanos, de qué edad quisieras te fuera entregado, qué pasa si es un niño que no está sano, que tiene capacidades diferentes, si es de otra raza, si tiene alguna condición física, qué pasa si te entrego a tu hijo y aparentemente todo está bien pero con el tiempo al llevarlo al médico te das cuenta que es sordo o que es ciego, ¿lo regresarías?; por qué prefieren ser padres en lugar de disfrutar la vida sin la responsabilidad que implica un hijo, por qué quieres ser mamá, por qué quieres ser papá, etc. Así que si imaginabas que llegarías y entre un mundo de niños perfectos tu alma y la de tu hijo se reconocerían y se abrazarían por toda la eternidad, de nuevo te digo no, queridos no fue así. Todavía hoy me preguntan como parte del protocolo y con la siguiente aclaración “no es la intención ya que todo lo han llevado muy bien pero ¿qué pasaría si el proceso que hoy llevan se volviera una negativa?”, primero déjame decirte que no me esperaba esa pregunta pero te digo qué pasaría, tomaría cada uno de los pedacitos de mi corazón, los juntaría todos de nuevo y con mucho amor de la mano de mi esposo sanaría para volver a empezar el nuevo camino que la vida nos indique.


Si es cierto que es fuerte, pero te da la oportunidad de reconocer qué puedes y qué no puedes aceptar tanto económica como emocionalmente, hay parejas que están dispuestas a pasar por ciertas situaciones que otras parejas no y todo es válido, no hay respuestas malas, lo mejor que puedes hacer es ser honesto contigo mismo, con tu pareja y con el resto de tu vida.


Las familias de ambas partes juegan un papel muy importante, ya que su opinión también cuenta, finalmente ellos serán los futuros abuelos y tíos de tu hijo, lo que menos quisieras es saber que no tienes su aprobación ya que haría todo más pesado. Para nosotros ha sido una bendición el apoyo que hemos recibido no solo de nuestras familias, también de amigos y personas que nos conocen. Hay muchos que lo esperan con la misma ilusión que nosotros.


Te vas dando cuenta que las instituciones no están ahí para hacerte el sueño realidad, ellos realmente están para ver por el mejor futuro de cada niño. Que siempre somos más las parejas que los niños listos adoptables. Hay estadísticas, porcentajes, parejas que sólo quieren bebé, que las parejas en mayoría quieren niña y además la quieren rubia de ojos claros, que no todos aceptarían a los hermanitos, que quieren que se parezca a alguno de los dos para evitar preguntas incómodas, parejas que no quieren decirle a su futuro hijo que es adoptado, tantas respuestas, tantas peticiones, no sabría decirte qué está bien y qué está mal. Yo hoy solo sé que nuestro anhelo es ser familia y que solo Dios sabe qué alma nos corresponde.


Nuestra historia en el camino de la adopción comenzó en junio 2017, con muchos correos electrónicos donde platiqué nuestra historia y mandé un montón de documentos con mi intención de “ir adelantando algo”. En septiembre 2017 tuvimos nuestra primer plática oficial como futuros papás por adopción, en octubre 2017 las primeras entrevistas, estudios, exámenes, a los meses una serie de cursos y talleres que te preparan para el camino, puedo decir que te hacen más ligero el proceso pues vas conociendo otras parejas que están pasando por lo mismo que tú y ya no te sientes tan solo. En Enero del 2018 se emitió nuestra carta que legalmente nos acredita como matrimonio viable para continuar con el proceso de adopción. Después hay un periodo de tiempo donde sientes que no pasa nada y es frustrante ya que la única respuesta que obtienes es “hay que esperar”.


Este enero 2019 regresamos a ratificar que todo lo dicho desde que iniciamos a la fecha sigue igual o mejor, que no hay cambios y que si los hay es indispensable mencionarlos.


Cada día que pasa se siente uno más cerquita, existen muchos mitos sobre la adopción, la falta de información y el cómo se desarrollaban las adopciones muchos años atrás ha creado en la sociedad esta intención de mantener todo en secreto, hacerlo parecer algo malo o fuera de lo normal, todavía te sorprendes con uno que otro comentario fuera de lugar y hasta consejos no solicitados de lo que uno debería estar haciendo en lugar de adoptar.


Estamos felices, ilusionados, esperando nuestro gran día, esperando que suene el teléfono con la más hermosa noticia, de verdad he imaginado mi cara y la de mi esposo cuando nos lo digan, por supuesto que habrá lágrimas y cada una de ellas será de felicidad, son esas emociones que solo de pensarlo te erizan la piel. Todavía no tenemos bebé en brazos pero si pienso que antes cuando no estábamos en este camino de adopción en realidad podría nunca suceder y hoy sentirlo tan cerca, me dan ganas de salir corriendo a comprar de todo y empezar a preparar su cuarto para que no me falte nada, estar listos y que no quepa duda alguna que queremos ser papás desde hace mucho tiempo.


Adopción es una forma que la vida nos regala para ser familia. Y sé que nuestro milagro ya tiene fecha y hora en el calendario, solo queda como bien sabemos ya … esperar.


- Lili Vidrio.








viernes, 11 de enero de 2019

Un 11 de enero, el día en que nace el alma más perfecta para mostrarme grandes lecciones, mientras todo el mundo solo tiene ojos para lo evidente, mi mamá sabe lo más profundo de mi sentir y solo tiene ojos para lo que no puede verse, ella es mi fuerza vital, sigue siendo quien lucha por sus hijos y daría su vida por ellos.

Tiene muchos roles diariamente pero el de madre lo vive cada minuto, soy su hija su niña todavía aunque yo a veces eso no lo entiendo. 

Ella llora también, no descansa, se entrega, resiste, ella sabe lo difícil que es.
Ella quiere verme fuerte, sonriente, quiere que todo me salga bien pero la vida tiene sus detalles, quiere que yo tenga la seguridad de que ella estará conmigo siempre, cree que no me doy cuenta, cree que la vida se me va a escapar muy rápido y que no lo sé.
Ella sufre muchas de mis decisiones pero me respeta y las acepta, solo me ve y me deja vivir la lección, porque esa es solo mía.


No importa si lo estamos haciendo bien o si a veces lo hacemos mal juntas, aquí tienes Irasema Alarcon a tu hija fuerte y feliz delante de ti para regresarte aunque sea un poquito de todo lo que tu ya entregaste y sigues haciendo aun con el cansancio encima. 


Deja, suelta, tranquila que ahora me toca a mi cuidarte, protegerte y brindarte todo lo que hay en mis manos.


Te admiro Ma, feliz cumpleaños.

Que la vida nos regale muchos años.

Nuestro primer año juntos. 09.07.20

Hola hijo, soy mamá tal vez no lo recuerdes pero el día que abriste tus ojitos por primera vez mamá estaba un poquito lejos, naciste de la p...