Un 11 de enero, el día en que nace el alma más perfecta para mostrarme grandes lecciones, mientras todo el mundo solo tiene ojos para lo evidente, mi mamá sabe lo más profundo de mi sentir y solo tiene ojos para lo que no puede verse, ella es mi fuerza vital, sigue siendo quien lucha por sus hijos y daría su vida por ellos.
Ella llora también, no descansa, se entrega, resiste, ella sabe lo difícil que es.
Ella quiere verme fuerte, sonriente, quiere que todo me salga bien pero la vida tiene sus detalles, quiere que yo tenga la seguridad de que ella estará conmigo siempre, cree que no me doy cuenta, cree que la vida se me va a escapar muy rápido y que no lo sé.
Ella sufre muchas de mis decisiones pero me respeta y las acepta, solo me ve y me deja vivir la lección, porque esa es solo mía.
No importa si lo estamos haciendo bien o si a veces lo hacemos mal juntas, aquí tienes Irasema Alarcon a tu hija fuerte y feliz delante de ti para regresarte aunque sea un poquito de todo lo que tu ya entregaste y sigues haciendo aun con el cansancio encima.
Deja, suelta, tranquila que ahora me toca a mi cuidarte, protegerte y brindarte todo lo que hay en mis manos.
Te admiro Ma, feliz cumpleaños.
Que la vida nos regale muchos años.
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