Camina, tropieza, se levanta, sigue y no para, abriéndose todas las puertas incluso las propias para conocerse, explorando, descubriendo de lo que es capaz, aprendiendo a creer en ella misma, es aquella que se arriesga a caminar sola y se mantiene de pie todo el tiempo, se sorprende a ella misma pues se da cuenta que siempre puede más de lo que creyó.
Es su vida, sus decisiones, sus errores, sus lecciones. No necesita llenarse de lujos para ser feliz, pero eso no la vuelve conformista si no consiente de sus necesidades y exigencias propias. Encuentra la felicidad en los detalles más pequeños y en el amor de todos aquellos que forman parte de su vida.
Se da la tarea de poco a poco ir depurando todo aquello que se convierte una carga innecesaria y aún cuando seguramente no ha logrado todo lo que soñó disfruta la lucha de seguir creciendo para caminar hasta donde sabe que llegará.
Una mujer mexicana chingona necesita tan poquito para crear grandes cosas y sonríe aun cuando día es malo porque sabe que esa misma sonrisa y su corazón bien cuidado lleno de amor puede cambiarle la vida.
- Lili Vidrio.
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